Nuestro Tribunal Supremo en Sentencia nº 733 de 21 de Diciembre de 2015 fijó la siguiente doctrina:

«En las compraventas de viviendas regidas por la Ley 57/1968 las entidades de crédito que admitan ingresos de los compradores en una cuenta del promotor sin exigir la apertura de una cuenta especial y la correspondiente garantía responderán frente a los compradores por el total de las cantidades anticipadas por los compradores e ingresadas en la cuenta o cuentas que el promotor tenga abiertas en dicha entidad».

Sin embargo, a día de hoy y debido a la dispersión de las reclamaciones de quienes se vieron afectados por la crisis del ladrillo, las entidades de crédito están planteando ciertas peligrosas fisuras pervirtiendo la interpretación de la citada doctrina.

Lejos de reconocer honestamente que en su colaboración en la recepción de las cantidades entregadas a cuenta por los consumidores de viviendas en plano obviaron el cumplimento de sus más elementales obligaciones, tanto las específicamente previstas en la ley pre constitucional citada en la reseñada doctrina jurisrpudencial como aquellas relativas al ámbito más general de su quehacer diario, devolviendo a los afectados los ingresos por éstos realizados en la/s cuenta/s del promotor a cuenta de una vivienda que nunca se les entregó, se oponen a sus demandas con perversos argumentos que, para la desgracia de la parte más débil, el consumidor, y para el asombro de todo jurista, dada la doctrina del Supremo, resultan atendidos por los Juzgadores de Instancia.

Se ve, de este modo, obligada la parte más débil a recorrer todas las instancias judiciales y a ver retrasada la reparación del daño que le fue causado por el irresponsable y deshonesto actuar de quienes ostentan el poder económico.

Comoquiera que a día de hoy dichas entidades pertenecen al mismo grupo, comparten y se reparten, entre ellas, los argumentos para plantear su oposición frente a los consumidores quienes, por su parte, actúan aislados del resto de los afectados, no ya sólo de su misma promoción sino del resto de aquellos afectados en similares circunstancias.

Como expresaba el pasado 22 de Noviembre, la cooperación en la defensa de los afectados compartiendo argumentos, doctrina, resoluciones y enfoques, supondría una fantástica herramienta para revertir la desventaja que, hoy por hoy, la dispersión y división de las reclamaciones implica.

¡Si te ha servido el post, ayúdanos compartiéndolo! 🤗

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *